03/06/2026
🔷️ Buenas tardes!! Hoy pasamos por aca para reflexinar sobre una situación que nos toco vivir en la tarde de ayer...
bocina no enseña. Un grito no ayuda. La empatía sí."
En el día de ayer, durante una clase práctica habitual de nuestra academia, una alumna se encontraba realizando el recorrido que exige el municipio para la obtención de la licencia de conducir, acompañada en todo momento por un instructor habilitado y en un vehículo debidamente identificado como auto escuela.
Durante el recorrido, el vehículo se detuvo momentáneamente, una situación que puede ocurrir de manera habitual dentro del proceso de aprendizaje de cualquier conductor que está dando sus primeros pasos al volante. Ante esta situación, algunos conductores comenzaron a tocar bocina de manera insistente, generando nerviosismo y presión innecesaria sobre quien se encontraba aprendiendo.
Nuestro instructor intervino de inmediato para brindarle tranquilidad y acompañamiento a la alumna, con el objetivo de que pudiera continuar la práctica de manera segura.
Sin embargo, lo que más nos preocupa fue la actitud de una conductora que acerco su auto a nuestro vehículo de forma prepotente y agresiva, manifestando que estaba filmando la situación y amenazando con exponer públicamente a la academia, afirmando que se estaba poniendo en riesgo la seguridad vial y que se podia ocacionar un accidente.
Consideramos importante aclarar que nuestra academia se encontraba realizando su actividad de manera totalmente normal, dentro del marco de las prácticas autorizadas y necesarias para la formación de futuros conductores. No existía ninguna situación irregular ni ninguna conducta fuera de lo establecido para una clase de manejo.
Lo ocurrido nos invita a reflexionar sobre una realidad que muchas veces se repite: la falta de paciencia y empatía hacia quienes están aprendiendo. Cuando vemos un escuela circulando, debemos recordar que detrás del volante hay una persona que está capacitándose para convertirse en un conductor responsable.
Las bocinas, los gritos, las amenazas o las actitudes intimidantes no contribuyen a una mejor convivencia vial. Por el contrario, generan más presión y dificultan el aprendizaje de quienes están esforzándose por adquirir una habilidad que requiere práctica, tiempo y acompañamiento.
Desde nuestra academia seguiremos trabajando con el mismo compromiso de siempre, formando conductores responsables y promoviendo valores fundamentales como el respeto, la paciencia y la solidaridad en la vía pública.
Porque una sociedad más segura no se construye únicamente respetando las normas de tránsito, ni rindiendo de manera excelente un examen para obtener la licencia, sino también lo que se deberia respetar es a las personas que están aprendiendo a formar parte de él.